Enriquecer la experiencia en el museo a través de la tecnología.

¿Podría considerarse Internet como un factor enemigo de los museos debido al fácil acceso a las obras expuestas? Con la llegada de Internet y la creación de las páginas web, la posibilidad de exponer las obras en la Red suscitó dudas y recelo por parte de los gerentes de las diversas pinacotecas

Hoy en día esa pregunta está más que desfasada, puesto que Internet ha demostrado no ser enemigo, sino una herramienta de difusión valiosísima a la hora de difundir colecciones.

Con motivo de su 25 aniversario, el Museo Thyssen ha aprovechado para renovar y actualizar su presencia digital, rediseñado los sites web, la tienda online, el portal de venta de entradas y el portal formativo Educathyssen.
Como bien apunta Javier Espadas, director de Tecnología del Museo Thyssen-Bornemisza y asesor en Tecnología en Factoría Cultural/Madrid, este cambio “introduce la lógica del ecommere en un sector cuya principal fuente de ingresos se encuentra en las taquillas y las tiendas de souvenirs”.

En la actualidad, sólo el 15% de entradas que vende el museo a lo largo del año se adquieren a través de Internet. Con este cambio, se pretende conseguir el objetivo de duplicar este porcentaje en tres años, y además aumentar el tráfico a su web de tres millones anuales a cerca de seis.
Aunque Espadas lanza una advertencia: “Esto sólo será posible si utilizamos todas las palancas de las que nos hemos dotado. Sólo por tener una web bonita esto no va a ocurrir”.

De lo que no cabe ninguna duda es que los museos deben considerar las posibilidades que les ofrecen las nuevas tecnologías para llegar a un público mayor y ofrecer una experiencia de visita mejorada.

El grado de apertura a nuevas soluciones tecnológicas dependerá de la institución. En el Thyssen prefieren ser cautos: “proyectos como la realidad aumentada o la virtual, requieren de mucha inversión para tener un impacto real en el visitante. Por el momento, nos interesan tecnologías más consolidadas”, concluye Espadas.

 

Fuente: Expansión